Análisis de Alien Spidy

Alien Spidey, del estudio madrileño Enigma Software, lleva descargado en mi Xbox 360 unos tres meses. Desde entonces le he dado varias oportunidades y siempre se me ha acabado por atragantar. Tengo que confesar que quería que me gustara, lo que probé el año pasado me resultó muy prometedor y me parecía uno de los juegos españoles más interesantes de este año. Lo he dejado reposar y le he dado más oportunidades que a cualquier juego que recuerde. Pero no,Alien Spidy acaba fallando pese a que el núcleo de las mecánicas jugables sea robusto. Desde el primer momento hace una apuesta clara por la dificultad. El desafío es una moneda de doble cara: el orgullo por superarlo y la frustración por no conseguirlo. El título de Enigma Software hace equilibrio entre ambas y cuando parece que va a salir victorioso falla de la forma más gratuita.

El título está protagonizado por una araña espacial que se tiene que abrir paso por 64 niveles a base de saltar y lanzar hilo para columpiarse de un lado a otro. Es un plataformas de desarrollo bidimensional que tiene como particular aportación las mecánicas relacionadas con la telaraña. Es normal, es una araña y tira hilo para poder recorrer distancias que de otra forma serían imposibles de salvar. El ritmo, la precisión del lanzamiento y el control de los ángulos de balanceo dan al juego un sabor muy especial. Ya me gustaría ver un Spiderman 2D con estas mecánicas. La clave que hace que todo encaje a la perfección es la velocidad  con la que se desarrolla el juego y el sistema de puntos.

Los orbes de colores tienen una doble función. Por un lado sirven de guía para trazar los saltos y el lanzamiento del hilos; pero también son necesarios para conseguir puntos: cuantos más consigamos consecutivamente, mayor puntuación. Alien Spidy es un arcade que nos obliga a mejorar las puntuaciones. Así que repetimos secciones con la esperanza de hacerlo mejor pero con el problema de que cada vez que reiniciemos, perderemos puntos, y cuanto más tardemos, menos puntos. Es un sistema muy exigente que nos obliga a hacerlo muy rápido y sin errores.

Esto no es un problema en el primer mundo (son tres en total), que es cuando aprendemos a jugar y avanzamos sin demasiada dificultad. Pero al final del mismo nos encontramos con que el jefe final no está desbloqueado, necesitamos más estrellas para conseguirlo. Se nos premia con estrellas cuando acabamos los niveles, pudiendo conseguir de una a cinco. Bien, aprendemos esta lección. No vale pasar los niveles con el aprobado raspado, hay que esforzarse por conseguir unas estrellas extras. Así que una vez conseguido y después de superar al jefe final, nos encontramos en el segundo mundo. Es bastante más complicado pero hemos entendido la lección. Es en esas horas cuando más se consigue disfrutar Alien Spidy, rebañando el bote de la puntuación que, a priori, tan inaccesible parece. Con varios empujones de adrenalina y satisfacción por superar los obstáculos empezamos a perdonar ciertas imprecisiones de la jugabilidad y sus debilidades técnicas y artísticas, hasta que llegamos al tercer y último mundo.

En ese momento todo el juego se cae por una curva de dificultad que se rompe. El diseño de los niveles se hace mucho más exigentes en esta parte. Es normal, es el último nivel y es el momento de ponérselo más difícil al jugador. Pero en este caso se les va la mano, con unos niveles que son unos monumentos al masoquismo. No sería problema si no fuera porque se nos exige un número de estrellas para desbloquear el jefe final totalmente exageradas. En unos niveles que es difícil conseguir la segunda estrella, se nos pide una media de tres y no es, desde luego, una buena idea. Pocas veces una medida para alargar un juego fue tan dañina. El final se convierte casi en una misión imposible y ante tal desafío no se ofrece un premio justo para el jugador. El sistema de puntuación no acaba de estar bien ajustado y vemos como en ciertos niveles es relativamente fácil hacernos la máxima puntuación y en otros conseguir las dos estrellas es una hazaña heroica. En ese ambiente de frustración es cuando empiezan a aflorar todos los problemas que antes podías haber ignorado. Si sudas sangre por unos puntas extra no es extraño que las imprecisiones del control acaben desesperando.

Estos problemas de control empiezan con el lanzamiento del hilo, que se puede hacer de forma manual (con el joystick derecho apuntamos hacia donde irá la telaraña) o semiautomática (solamente apretamos un botón y la dirección no la controlamos). El sistema manual es el más adecuado para la mayoría de las ocasiones pero cuesta mucho ser preciso. Otros problemas surgen con el salto de la araña y con algunos bugs. En esa situación de repetir y repetir niveles para conseguir la puntuación necesaria es cuando más incómodos se hacen esos problemas de jugabilidad. A esto hay que añadir unos pesados tiempos de carga y unas melodías molestamente repetitivas y poco inspiradas.

En el plano visual es un juego resultón a primera vista. La influencia de Patapon que ellos mismos confesaron y la de otros juegos similares se hace notar. Predominan la sencillez y el negro en los escenarios, en los que destacan los animales y sobre todo los items con colores muy llamativos. El escenario construido en 2D y con muchos planos de profundidad se adereza con algunos elementos 3D. Los bichos que pueblan el mundo de Alien Spidy están modelados en 3D y no siempre encajan bien con el entorno bidimensional. Además algunos muestran unas texturas, unas animaciones y unos modelados muy pobres que contrastan con los de la protagonista, que tiene un acabado y unas animaciones muy cuidadas.

Alien Spidy es una propuesta “diferente”, una idea brillante pero muy mal ejecutada. Todos los pequeños errores del juego (cargas demasiado largas, imprecisiones en el control, sistema de puntuación…) confluyen en un tercer mundo que frustra y desaniman hasta el más atrevido. Hasta ese punto el juego aguanta bien pese a los errores mencionados y hasta ofrece momentos de gratificación cuando conseguimos alguna proeza. Es una pena que una mecánica tan fresca se haya desaprovechado de esta forma. Llama la atención como se puede arruinar un juego de una forma tan pequeña, simplemente eligiendo mal el número de estrellas que se exigen para enfrentarnos al jefe final.

About

Categories: videojuegos