Análisis de How To Survive

How to survive ha tenido una promoción escasa hasta que se aproximaba su fecha de lanzamiento. Apenas se le ha dado publicidad y costaba encontrar información; un par de noticias cuando se pudo probar en el E3 de este verano, y poco más. Tal es así que incluso la web de la desarrolladora, Eko Software, lleva sin actualizar desde hace un par de años. El equipo es un estudio francés que, pese a tener ya 15 años a sus espaldas, resulta desconocido para el público y hasta la fecha no ha cosechado ningún éxito. Observando su portfolio, plagado de juegos de franquicias como Gardfield o Bratz, o de títulos casual para Wii cuando ésta se encontraba en la cresta de la ola, me echo a temblar ante lo que me puedo encontrar. Sobre el papel veo a How to survive como el proyecto que les pueda dar un salto de calidad. Calidad ya no solo por acabado, sino también a nivel de promoción y de ambición por estar disponible en las principales plataformas descargables actuales. A la sazón: Steam, PlayStation Network, Xbox Live Arcade, y hasta Wii U vía eShop.
Nos encontramos ante un juego de zombis con toques de RPG y con el enfoque de la supervivencia, un concepto que no es nuevo y que hemos visto en unos cuantos títulos a lo largo de esta generación. A estas alturas es normal que se nos tuerza el gesto al ver otro juego de muertos vivientes cuando son de los que más proliferan en los últimos años (con el permiso de losshooters). Una moda más, y como moda que es los proyectos que apuestan por ello han de ser lo suficientemente buenos como para dedicarle nuestro tiempo. Porque, para qué nos vamos a engañar, la oferta de juegos actual es tan amplia que ya no solo vale con que un juego sea “bueno”, sino que además merezca la pena dedicarle tiempo.
Enmarcado en una especie de manual de supervivencia redactado por un lunático llamado Kovac, el electricista madrid, en How to survive nos despertamos desorientados en la playa de una isla desierta. No sabemos cómo, ni por qué, ni dónde estamos, solo que debemos sobrevivir gracias a las páginas de dicho libro, las cuales nos darán pistas de qué hacer y cómo. Como su propio nombre sugiere, tenemos que sobrevivir en tal ambiente hostil recogiendo cosas y combinándolas de una forma determinada para obtener herramientas, armas, armaduras, etc., que nos hagan la vida un poco menos complicada. Y es en ese matiz cuando se vuelve interesante debido a la profundidad del sistema de fabricación de objetos y al gran número de elementos a combinar, por no hablar del humor socarrón y negro que impregna la Guía de Supervivencia, y a tener que estar atentos a las necesidades de nuestro personaje, tales como sueño, hambre, sed o fatiga, que le dan originalidad e interés al juego. Es de agradecer que durante las primeras horas no nos bombardeen con tutoriales que al final acabamos saltando porque queremos aprender rápido; desde el principio nos echan a la arena y no se tiene la sensación de estar perdido.
El control es un tanto arcaico y lento pero es fácil acostumbrarse. Al principio pensé que era un recurso para reforzar el aire de supervivencia, pero después también lo achaqué a las pobres animaciones del personaje principal, más propias de un androide que de una persona que sangra y respira. Me resultó divertida la dinámica de aniquilar zombis asestando golpes en el momento justo para decapitarlos con un machete, o de dispararles en la cabeza cuando los tenía a tiro. Esto fundamentalmente fue lo que hizo que How to survive me entretuviera lo suficiente como para empezar a verlo con otros ojos, más allá de lo que comenté anteriormente sobre el sistema de objetos. Es un juego que lo que ofrece lo hace relativamente bien, pero adolece de cierta profundidad cuando empezamos a rascar. Es lineal hasta decir basta en lo que respecta a dinámica de juego, y eso puede provocar que estemos cansados de hacer siempre lo mismo. A fin de cuentas tendremos que ir de A a B haciendo C todo el rato y de la misma forma. Los tipos de enemigos se cuentan con los dedos de una mano y acabaremos hasta el gorro de matar a los mismos zombis una y otra vez.
How to survive tiene su chispa cuando matamos con esa arma que acabamos de confeccionar y que es más efectiva que la escopeta de feria que usábamos hasta entonces, pero es un juego bastante limitado. Es uno de los pocos alicientes que tiene el juego, ese matiz de encontrar cosas y aprender (o averiguar, según el caso) para qué sirve gracias a los capítulos de la Guía con las que nos vamos topando en el camino. Me ha entretenido a lo largo de las aproximadamente 8 horas que dura su modo historia, tiempo que se amplía en el modo Desafío; no deja de ser el modo anterior pero cuyas misiones han de hacerse del tirón y con mapas reciclados.
Tengo sensaciones encontradas con este juego. Por un lado, como digo, me ha divertido, pero tengo la sensación de que en un mes me voy a olvidar de él. Es entretenido pero no engancha. Lo comido por lo servido.

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Categories: videojuegos