Un varoncito entre los tres y los cuatro años tuvo conocimiento de los genitales femeninos por seducción de una niña mayor que él. Este tratamiento, se diría mañoso, de la realidad objetiva decide sobre el comportamiento práctico del varoncito. Autores: Ricardo Jarast Localización: Revista de psicoanálisis, ISSN 1135-3171, Nº. No puede redundar sino en ventaja que yo introduzca en esta exposición esquemática los datos de un historial clínico particular. La función sintética del yo, que posee una importancia tan extraordinaria, tiene sus condiciones particulares y sucumbe a toda una serie de perturbaciones. Las dos reacciones contrapuestas frente al conflicto subsistirán como núcleo de una escisión del yo. El varoncito no ha contradicho simplemente su percepción, no ha alucinado un pene allí donde no se veía ninguno, sino que sólo ha emprendido un desplazamiento {descentramiento} de valor, ha trasferido el significado del pene a otra parte del cuerpo, para lo cual vino en su auxilio -de una manera que no hemos de precisar aquí- el mecanismo de la regresión. sobre la integridad de su pene, y eso es algo difícil de soportar. La experiencia clínica lleva a Freud a recolocar un punto que merece nuestra atención. Se establece, por lo tanto, un conflicto entre la exigencia de la pulsión que busca satisfacción y la renuncia exigida. Con ello había desmentido, es cierto, la realidad objetiva, pero había salvado su propio pene. Es, por tanto, un conflicto entre la exigencia de la pulsión y el veto de la realidad objetiva. Nos dice que, , casi siempre atribuida al padre, como prohibición a la satisfacción. Ese desplazamiento solo afectó el cuerpo de la mujer [madre]; respecto de su propio pene nada se modificó”. (2011). Quien haya observado suficientes varoncitos puede recordar una exteriorización de esa índole a la vista de los genitales de su hermanita. En “La escisión del yo…” Freud nos trae la solución frente a la castración con el mecanismo de desmentida para la estructura perversa y este punto clínico entre desmentida y reconocimiento que escuchamos en esta subjetividad. Edición de audio: Michelle Sauber Nos dice que la amenaza de castración, casi siempre atribuida al padre, como prohibición a la satisfacción no impresiona mucho por sí sola; el niño no cree que sea posible. Lacan dice que luego de escribir este breve ensayo, la pluma de Freud “cayó”, lo que nos sugiere que se trata de un texto importante y concluyente para la clínica. Este trabajo, junto con “El fetichismo” y “La pérdida de realidad en la neurosis y la psicosis” (que ya hemos trabajado), forma parte de los textos en que Freud plantea las soluciones que hacen al complejo de castración para las tres estructuras clínicas: cuál es la respuesta del sujeto al enfrentarse con el trauma psíquico. Es imposible no recordar aquí una pieza de primordial antigüedad de la mitología griega: la que narra cómo el padre de los dioses, Cronos, engullía a sus hijos y quiso también engullirse al menor de sus hijos varones, Zenus, y cómo Zeus, salvado por la astucia de la madre, castra luego a su padre. Pues bien: la consecuencia ordinaria, considerada la normal, del terror de castración es que el muchacho ceda a la amenaza con una obediencia total o al menos parcial -no llevándose más la mano a los genitales-, sea enseguida, sea luego de prolongada lucha; vale decir, que renuncie en todo o en parte a satisfacer la pulsión. y luego busca defenderse de él; o bien rechaza la realidad objetiva que coloca la prohibición y no se deja prohibir. ; el niño no cree que sea posible. El yo del niño se encuentra, pues, al servicio de una poderosa exigencia pulsional que está habituado a satisfacer, y es de pronto aterrorizado por una vivencia que le enseña que proseguir con esa satisfacción le traería por resultado un peligro real-objetivo difícil de soportar. Todos los derechos reservados. Diseño gráfico: Luisina Acatto, Copyright © 2020 Intervenciones y Efectos. La amenaza, ahora, despierta el recuerdo de la percepción que se tuvo por inofensiva y encuentra en él la corroboración. Al contrario, lo que pudo moverlo a desasosiego fue apaciguado con el subterfugio: lo que ahí falta ha de venir luego, eso -el miembro- ya le crecerá más tarde. También esta angustia ante el padre calla sobre la castración. El resultado se alcanzó a expensas de una desgarradura en el yo que nunca se reparará, sino que se hará más grande con el tiempo. En su último texto, Freud habla de los tiempos de la constitución subjetiva según el modo en que el sujeto se enfrenta al trauma psíquico en la neurosis y en la perversión. Me inclino, empero, a creer lo segundo. El yo del niño se encuentra al servicio de una poderosa exigencia pulsional, una excitación que busca ser satisfecha, mediante la masturbación. La condición de ello se puede indicar, en general y con alguna imprecisión, diciendo que acontece bajo la injerencia de un trauma psíquico. Las imágenes pertenecen a sus respectivos titulares de copyright. Y de hecho no es muy diverso, no obstante lo cual suspenderemos nuestro juicio, pues, tras un abordaje más ceñido, descubrimos un distingo que no carece de importancia. Extraído de Sigmund Freud, Obras completas, v. XXIII, Buenos Aires, Amorrortu. español. Cuando recibe la, de continuar con esa satisfacción, de pronto se siente aterrorizado: existe una. Si ha visto los genitales femeninos, pudo convencerse de la posibilidad de la amenaza, lo cual fue apaciguado mediante las teorías infantiles: lo que les falta a las niñas luego les va a crecer, y aquí no ha pasado nada. Cualquiera de las opciones es una solución de la dificultad a expensas de una desgarradura del yo que, La experiencia clínica lleva a Freud a recolocar un punto que merece nuestra atención. Es esa una solución muy hábil de la dificultad, hay que confesarlo. 64, 2011, págs. No es forzoso que la amenaza de castración por sí sola cause mucha impresión; el niño le rehusa creencia, no le es fácil representarse como posible una separación de esa parte del cuerpo tan apreciada por él. En este caso es tán dadas las condiciones para un efecto de terror enorme. , y al mismo tiempo habrá salvado su propio pene. Sigue cultivando su masturbación como si ello no pudiera traer ningún peligro a su pene, pero al mismo tiempo desarrolla, en plena contradicción con su aparente valentía o despreocupación, un síntoma que prueba que ha reconocido, sin embargo, aquel peligro. La escisión del yo en el proceso defensivo Sigmund Freud , 1937. Cualquiera de las opciones es una solución de la dificultad a expensas de una desgarradura del yo que nunca se va a reparar. Cuando recibe la prohibición de continuar con esa satisfacción, de pronto se siente aterrorizado: existe una amenaza sobre la integridad de su pene, y eso es algo difícil de soportar. La escisión del Yo en Freud y en Lacan. Renuncia así, en todo o en parte, a satisfacer la pulsión. 183-190 Idioma: español Resumen. Se creó un sustituto del pene echado de menos en la mujer, un fetiche. Tema por ILoveWP.com, Hoy les propongo un recorrido por el último trabajo de Freud, “, Este trabajo, junto con “El fetichismo” y “La pérdida de realidad en la neurosis y la psicosis” (, ), forma parte de los textos en que Freud plantea las. Elina Wechsler. El yo infantil se adjudica esta escisión por medio de represiones frente a las pulsiones desagradables. Si no estaba obligado a reconocer que la mujer había perdido su pene, perdía credibilidad la amenaza que le impartieron; ya no necesitaba temer más por su pene y podía continuar, imperturbable, su masturbación. El ensayo completo de Freud puede leerse en La escisión del yo en el proceso defensivo. El sujeto debe decidirse: o reconoce el peligro real, se inclina ante él y. la realidad objetiva e ignora la amenaza. “La escisión del yo” habla de los tiempos de la constitución subjetiva en el modo en que se enfrenta el trauma psíquico en la neurosis y la perversión. Intervenciones y Efectos es un podcast de Liliana Goldin. Y entonces debe decidirse: reconocer el peligro real, inclinarse ante él y renunciar a la satisfacción pulsional, o desmentir la realidad objetiva, instilarse la creencia de que no hay razón alguna para tener miedo, a fin de perseverar así en la satisfacción. En lo sucesivo no puede menos que creer en la realidad objetiva del peligro de castración. Prefiero poner de relieve un caso bien circunscrito, que desde luego no cubre todas las posibilidades de la causación. Escisión como renegación: la escisión como una manifestación o consecuencia de la renegación aparece por primera vez en los escritos de Freud en los años de 1920 (1924b, 1927e), será discutida en su trabajo Esquema del psicoanálisis (1940a) y está en el centro de su famoso trabajo, publicado póstumamente "La escisión del Yo en el proceso defensivo" (1940e). , un sustituto del pene que no se soporta que esté de menos en la mujer. No podemos dejar de mencionar el aporte de Lacan con relación al concepto de castración –que se trata en realidad de la castración materna– de que el trauma es la castración del Otro y cómo cada sujeto se enfrenta a eso. Si ha visto [antes] los genitales femeninos, el niño pudo convencerse de semejante posibilidad, pero en aquel tiempo no extrajo esa conclusión porque la repugnancia a ello era demasiado grande y no existía ningún motivo que se la impusiera. En dicho proceso, se verificaban dos actitudes contradictorias ante la realidad; actitudes que llegan a coexistir simultáneamente en el yo: la aceptación y la renegación. Por un momento estoy en la interesante situación de no saber si lo que voy a comunicar ha de apreciarse como algo hace tiempo consabido y evidente, o como nuevo por completo y sorprendente. entre la exigencia de la pulsión que busca satisfacción y la renuncia exigida. para las tres estructuras clínicas: cuál es la respuesta del sujeto al enfrentarse con el trauma psíquico. La consecuencia normal del temor a la castración es que el niño ceda a la amenaza con una obediencia total o parcial, no llevándose más la mano a los genitales. Para abordar la cuestión de la escisión del yo en la psicosis, se usa el modelo de las películas Psicosis de Hitchcock y Cisne negro de Aronofsky. Respecto de la escisión en la psicosis, ésta se produce cuando se forman dos posturas psíquicas; una toma la realidad objetiva, lo normal; y la otra, bajo el influjo de lo pulsional, desase al yo de la realidad. Las imágenes pertenecen a sus respectivos titulares de copyright. ∞ Escisión del yo (Diccionario) Término utilizado por Freud para designar un fenómeno muy particular cuya intervención observó especialmente en el fetichismo y en las psicosis: la coexistencia dentro del yo de dos actitudes psíquicas respecto a la realidad exterior en … Pero, como se sabe, sólo la muerte es gratis. En fin, me ha llamado la atención que el yo joven de la persona con quien décadas después uno trabará conocimiento como paciente analítico se comportara en el pasado de una singular manera en determinadas situaciones de aprieto. Hoy les propongo un recorrido por el último trabajo de Freud, “La escisión del yo en el proceso defensivo”, escrito en la Navidad de 1937. Este tratamiento “mañoso” de la realidad objetiva decide sobre el, No podemos dejar de mencionar el aporte de Lacan con relación al concepto de, –que se trata en realidad de la castración materna– de que, La escisión del yo en el proceso defensivo. En adelante, no podrá sino creer en el peligro de la castración. Este acto de nuestro paciente se nos impone como un extrañamiento respecto de la realidad, como un proceso que tenderíamos a dejar reservado para la psicosis. Por un lado, rechaza la realidad objetiva con ayuda de ciertos mecanismos, y no se deja prohibir nada; por el otro, y a renglón seguido, reconoce el peligro de la realidad objetiva, asume la angustia ante él como un síntoma de padecer y luego busca defenderse de él. Se produce un síntoma de poca monta, que no arma conflicto pero marca un vaivén entre la desmentida y el reconocimiento. Intervenciones y Efectos es un podcast de Liliana Goldin. Pero es evidente que en esto andamos errados. Este tratamiento “mañoso” de la realidad objetiva decide sobre el comportamiento práctico del varón: sigue con la masturbación, “como si eso no trajera peligro a su pene, pero al mismo tiempo desarrolla, en plena contradicción con su aparente valentía o despreocupación, un síntoma que prueba que ha reconocido […] aquel peligro”. Responde al conflicto con dos reacciones contrapuestas, ambas válidas y eficaces. El yo del niño se encuentra al servicio de una poderosa exigencia pulsional, una excitación que busca ser satisfecha, mediante la masturbación. Revista de Psicoanálisis, 64(11):151-160. Entonces o bien reconoce el peligro y asume la angustia ante él como un síntoma por el cual sufre y luego busca defenderse de él; o bien rechaza la realidad objetiva que coloca la prohibición y no se deja prohibir. Ahora bien, el niño no hace ninguna de esas dos cosas, o mejor dicho, las hace a las dos simultáneamente, lo que equivale a lo mismo. Sigmund Freud habló tempranamente de la escisión (en alemán, Spaltung; en francés, clivage; en inglés, splitting) del yo como un proceso que se podía observar en el fetichismo y en la psicosis. Sin embargo hay otro camino para algunos sujetos: crearse un fetiche, un sustituto del pene que no se soporta que esté de menos en la mujer. Marca la relación del sujeto con la falta, clave para el analista en la dirección de la cura. Diseño gráfico: Luisina Acatto, Copyright © 2020 Intervenciones y Efectos. El niño cree comprender ahora por qué los genitales de la niñita no mostraban pene alguno, y ya no se atreve a poner en duda que su propio genital pueda correr la misma suerte. Rotas esas relaciones, prolongó la incitación sexual así recibida en un ferviente onanismo manual, pero fue sorprendido pronto por la enérgica niñera y amenazado con la castración, cuyo cumplimiento, como es usual, se atribuyó al padre. Tema por ILoveWP.com. Pero diversamente ocurre si ambos factores se conjugan. Producción: Ariel Pichersky Por cierto que ese desplazamiento sólo afectó al cuerpo de la mujer; respecto de su pene propio nada se modificó. Lo amenazaron con que el padre lo castraría, e inmediatamente después, de manera simultánea a la creación del fetiche, aflora en él una intensa angustia ante el castigo del padre, angustia que lo ocupará largo tiempo y que sólo podrá dominar y sobrecompensar con todo el gasto de su virilidad. Por un momento estoy en la interesante situación de no saber si lo que voy a comunicar ha de apreciarse como algo hace tiempo consabido y evidente, o como nuevo por completo y sorprendente. Entonces o bien reconoce el peligro y asume la angustia ante él como un. Escisión - Proceso hipotético que acontece originariamente en la posición esquizo-paranoide, y en virtud del cual el yo y/o el objeto se separan o dividen en una parte buena y una parte mala, lo que le permite al sujeto emerger del caos y ordenar sus experiencias. Sin embargo, nosotros estamos preparados para entender que nuestro paciente supiera remediarse de otro modo. Hitchcock, Aronofsky y la escisión del yo en la psicosis. Edición de audio: Michelle Sauber Ambas partes en disputa han recibido lo suyo: la pulsíón tiene permitido retener la satisfacción, a la realidad objetiva se le ha tributado el debido respeto. Producción: Ariel Pichersky Con ayuda de la regresión a una fase oral, aparece como angustia de ser devorado por el padre. El yo del niño se encuentra al servicio de una poderosa exigencia pulsional, una excitación que busca ser satisfecha, mediante la masturbación. Con el sujeto habrá desmentido la realidad objetiva, y al mismo tiempo habrá salvado su propio pene. El sujeto debe decidirse: o reconoce el peligro real, se inclina ante él y renuncia a la satisfacción, o desmiente la realidad objetiva e ignora la amenaza. Sin embargo hay otro camino para algunos sujetos: crearse un. Entonces el niño comprende por qué la niña no tenía pene (le falta porque se lo cortaron) y entonces son sus propios genitales los que corren peligro. El proceso entero nos parece tanto más raro cuanto que consideramos obvia la síntesis de los procesos yoicos. Todos los derechos reservados. “La escisión del yo” habla de los tiempos de la constitución subjetiva en el modo en que se enfrenta el trauma psíquico en la neurosis y la perversión. Si ha visto los genitales femeninos, pudo convencerse de la posibilidad de la amenaza, lo cual fue apaciguado mediante las teorías infantiles: lo que les falta a las niñas luego les va a crecer, y aquí no ha pasado nada. Entonces la amenaza despierta el recuerdo de la percepción que se tuvo por inofensiva y encuentra en ella la temida corroboración.
2020 la escisión del yo en la psicosis